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¡Pero bueno!

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LUCINDAGAunque muchos me llamen friki, no puedo evitar reconocer que soy una adicta sin remedio a esos programas de televisión donde la gente se apunta a concursar, exponiendo su forma de ser y comportarse, a la crítica de la gran audiencia. Algunos se preguntarán que: ¿Qué hace una chica como yo viendo esa forma de hacer televisión? Una manera de presentarnos programas cuestionada por la casta periodística, y como no, por los que consideran que el gran público debe ver lo que ellos consideran adecuado. Y es entonces cuando mi cara adopta esa expresión de asombro de los emoticonos del whatsapp. ¿Adecuado para quién? ¿Perdona? Sigue leyendo

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JARRETE EN SALSA

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A la hora de plantear un rico plato para comer en grata compañía, siempre es mucho el nombre, el apelativo con que lo citemos. En el que quiero comentar hoy quizás el nombre pueda parecernos algo o muy snob o en exceso cutre, porque no es lo mismo decir que vas a comer “jarrete con verduras” que “zancarrón con verduras” o bien “ossobuco con regalos de la huerta al aceite de oliva y al guano como te equivoques”. O morcillo. Son lo mismo (salvo el detalle del hueso en el italiano) pero con distintos collares. A mí me gusta jarrete, es más filológico que es lo mío (o lo era).

Hay dos puntos a tener en cuenta para preparar tamaño manjar y son, a saber: 1.- A pesar de lo que algunos digan NUNCA con olla exprés. Y no es por miedo a la olla (uuuuuyyyyy), sino porque la gelatina no se forma si no es a fuego lento; y comer jarrete sin gelatina es como ver una foto de Aznar y no vomitar, falla algo. 2.- SIEMPRE hay que echarlo cuando el caldo esté caliente; queremos que la carne se quede con sus jugos, no que los deposite amorosa y generosamente en el caldito. Sigue leyendo

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CUERPO DANONE

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Hay determinadas épocas del año en que nuestros cerebros nos recuerdan lo importante y necesario que es ponernos a dieta, hacer deporte, dejar de fumar… La llegada del verano, la del otoño y la del nuevo año son ejemplos de ello. Pues bien, intentaremos pasar por ellas y cumplir aunque solo sea una parte de esos propósitos pero sin volvernos locos, que no es cuestión de hacerlo todo a la vez…
Nos centraremos en lo del deporte. Que no, que tampoco se trata de tener un cuerpo Danone. ¿Quién en su sano juicio quiere parecerse a un yogur? Otra cosa ya sería ser un yogurín. En fin, que de lo que se trata es de estar sanos y para ello es necesario practicar algo de ejercicio.
Cada vez que pienso en el deporte me acuerdo de un monólogo de Leo Harlem con el que seguro que much@s nos sentimos identificad@s. Sigue leyendo

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“Educar con co-razón”

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“Todo ser humano, hombre o mujer, tiene alguna experiencia de la maternidad porque en su útero, en su regazo, en su abrazo y en su entrega todos hemos sido acogidos o albergados en algún momento. Voy descubriendo que mi admiración y devoción por la mujer es, en realidad, una mirada de reconocimiento a lo humano a través de lo materno, desde lo femenino. No soy madre, pero soy hijo, es decir, parte o fruto de ella.

Ser madre es mucho más que traer hijos al mundo. Es ser vientre fértil para la vida, parir vida a cada instante, entregarse floreciendo, desgastarse dando frutos y ser cauce abierto para la vida en cada arteria, en cada respiración y en cada movimiento.

Ser madre es también devolver los hijos al mundo, a la vida, para que puedan recrearla y mejorarla desde la superación de nuestras trabas y limitaciones. En esa danza de propiciar la libertad de los hijos de los vientres y úteros emocionales e invisibles, los varones han de ejecutar y bailar los pasos y movimientos que le corresponden.

La maternidad es el espacio para la ternura, el tiempo de la entrega y el regalo de la presencia. Y todo esto, que florece y exhala su aroma en los pétalos de la mujer, también duerme como semilla en los surcos profundos de los corazones de los varones. Los hombres-madres son encarnaciones vivas de una integración amorosa de lo masculino y de lo femenino que nunca merma la función o rol de padre sino que la exalta, la dignifica y la coloca en su justo lugar.

El hombre maternal es más hombre, más padre, simplemente porque es más humano al dejarse fecundar por la simiente de lo femenino.

Gracias mujer porque sin ti ningún hombre, ningún padre sería posible.”

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Casi carpaccio de corzo

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Como nos vamos aproximando a una época en la que queda bien eso del cuchareo y el guisote, voy a hablar de un plato de caza pero a medias,- un sí es-no es-, porque la carne de corzo, aun siendo de monte es de lo más fino que en el monte nos podemos encontrar, salvo una pija de Madrid que se perdió por Jimena hace un año o dos y que todavía sigue por allí.
La cuestión es que no tiene el sabor tan acusado, tan peculiar y a veces desagradable, que tienen los venados, jabalíes o Inspectores de Hacienda que habitan nuestros campos patrios, pero a la vez está dotado de un aroma peculiar y de una delicadeza que no le va a la zaga. Sigue leyendo

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Txangurro con ínfulas

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Para empezar he de reconocer que la receta no se llama así. De hecho es a la donostiarra, pero es mi columna y o jugamos así o me llevo la pelota.

Txangurro no es realmente un bichito marino, sino más bien una preparación entre varias opciones, a cuál más apetitosa. A mí, personal y ontológicamente, me gusta más con centollo, pero veremos (y ojalá catemos) que en la variedad está el gusto.

Para empezar, cogemos el centollo, que tiene dos variedades, a saber: macho o hembra (son pocos los casos documentados de hermafroditismo entre la población centolleril) y cada uno tiene sus ventajas. Si tenemos a una linda hembra de centollo podremos apreciar uno de los más ricos manjares con que nos puede obsequiar nuestra naturaleza: las huevas de centolla. Si, por el contrario tenemos un ejemplar macho, apreciaremos sobre todas las cosas la carne de las pinzas, que serán mayores cuanto más chulo sea el finado bicho. Procedemos al ritual de la cocción, acompañado de la suficiente sal como para sacarlo sabroso, pero sin pasarnos (si le faltan patas, es mejor cerrar el boquete con miga de pan o papel de aluminio para evitar la pérdida de la carne). Sigue leyendo

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