Comparezco de una manera poco adecuada ante mis seguidoras porque he pasado por un proceso de recogimiento turístico religioso que me ha hecho perder músculo. Lo que en mi caso es doblemente importante como se pueden fácilmente imaginar. Perder músculo es perder caché, bolitas fibrosas de sube baja que, como las del glúteo y que tantas pasiones despierta, sirve para encandilar a las nenas que se pirran por admirar tus habilidades. Como soy un cachondo pues, desde esta esquinita del Qué Chic, les confieso que mis prácticas de seducción, antes de conocer a Manolita, por supuesto, pasaban por combinar movimientos musculares con los dibujos que adornan mi corpachón, de tal manera que poco menos que les daba vida.Y las nenas embelesadas se tornaban tan agresivas con mis adornos florales corporales como el picudo rojo con las palmeras. Así que era imposible que se me resistieran. Qué tiempos esos en los que salía de mi sexto piso en el barrio de Vallecas tras acicalarme durante tres horas en el cuartito de baño. Y en todo momento mirando el espejo mientras maniobraba en los doce metros cuadrados disponibles. Sigue leyendo
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«Las trece rosas»
En la madrugada del 5 de agosto de 1939, 13 chicas fueron fusiladas en las tapias del cementerio del Este de Madrid. Se las acusó de estar implicadas y de conspirar contra el orden social y jurídico de la nueva España. Antes, en el paredón ya habían caído 43 miembros de la Juventud Socialista Unificada (JSU). Todas ellas eran jóvenes de edades comprendidas entre los 18 y 29 años, por tanto, en aquella época, muchas eran menores de edad.
El tiempo les dio el sobrenombre de las 13 rosas. El libro “Trece rosas rojas” de Carlos López Fonseca en el que se basa la película de Emilio Martínez-Lázaro, recuperó su memoria, pero anteriormente el suceso ya había sido investigado por el periodista Jacobo García. También el escritor Jesús Ferrero lo noveló en su libro “Las trece rosas” y los realizadores Verónica Vigil y José María Almela dirigieron un documental sobre los sucesos, “Que mi nombre no se borre de la historia”, cuyo título es la última frase de una de las condenadas, Julia Conesa, en una carta dirigida a sus familiares. Por otra parte, Julián Fernández del Pozo escribió el poema titulado “Homenaje a las trece rosas” y la periodista y escritora Ángeles López publicó “Martina, la rosa número trece”. Sigue leyendo
Practicar el deleite
Deleite viene del provenzal, lengua usada en la Edad Media por trovadores y también del verbo en latín “delectare” que significa “seducir o dar gusto”. Deleite del verbo deleitar actualmente significa que genera goce, agrado, satisfacción en el estado de ánimo.
En lo relativo a las sensaciones, deleitarse significa sentir placer a través de los cinco sentidos. Así, podemos deleitarnos saboreando un plato especial, mirando un cuadro o escuchando buena música.
En el ámbito sexual, el deleite está vinculado al climax. El kamasutra llama así a una postura específica entre hombre y mujer en la cual ésta última se sienta sobre una silla o al borde de la cama y, mientras el se arrodilla, ella lo envuelve con sus piernas marcando el ritmo del acto.
Algunos sinónimos de deleitarse son disfrutar, recrearse, complacerse, satisfacerse. “Practicar el deleite” debería ser una obligación diaria. Sigue leyendo
Huevos revueltos con setas y otras cositas
En principio, hacer unos huevos revueltos parece más cosa de niños que receta digna de ser ensalzada, citada o hasta catada con fruición. Nada más lejos de la realidad, si es que alguien puede definir con certeza el concepto de realidad (y si no, a ver Matrix).
Llegados a este punto, cualquiera puede recordar esos magníficos huevos revueltos que ha engullido desde su más tierna infancia… ¿seguro? Yo diría que no. Porque lo que estamos acostumbrados a comer es más una tortilla rota que unos huevos revueltos. Para empezar.
Es decir que no vale con echar aceite y darle vueltas y más vueltas a los huevos. No al menos como yo quiero plantearlos. Porque las vueltas y más vueltas se les dan (de ahí en filigrana semántica lo de “revueltos”), pero de otra forma, con poquito aceite, muy poco y… al Baño María (o similar, como expongo luego); sin dejar nunca que cuaje porque entonces tenemos una tortilla, rica sí, pero tortilla. Y os puedo asegurar que la textura de los huevos revueltos de la otra forma supera a la de las tortillas rotas de parte a parte. Por goleada, vamos. Sigue leyendo
Alimentos contra la resaca
En artículos anteriores hemos hablado de alimentos que benefician a nuestro organismo en algunas situaciones. En este vamos a aconsejaros algunos alimentos contra la tan temida resaca.
La resaca es un cuadro de malestar general que se padece tras un consumo excesivo de bebidas alcohólicas . Todos alguna vez nos hemos pasado un poquito y luego ya se sabe: “Noche de desenfreno, mañana de ibuprofeno”. La aspirina y el ibuprofeno calman el dolor de cabeza, sin embargo, el paracetamol no es recomendable, ya que el alcohol ingerido puede interferir en el metabolismo a nivel hepático y hacer este fármaco tóxico. Además de medicarnos es importante beber mucha agua, zumos de fruta (preferiblemente de tomate o de naranja natural) o bebidas isotónicas. También son recomendables las ingestas de alimentos como: Sigue leyendo
¿Qué clase de bruja eres?
La figura de la bruja a través del tiempo, ha pasado por muchas etapas, desde ser vista como una curandera o una maga, a ser un personaje siniestro, una mujer bella o una vieja hechicera. La bruja es uno de los personajes más significativos de la historia. Ya en la antigüedad grecorromana encontramos ejemplos de brujas en figuras de diosas o magas como es Hécate, Artemisa, la luna, y Perséfone, la diosa de los infiernos. Hécate era como la divinidad que preside la magia y los hechizos. Le es atribuida la invención de la hechicería. Otras magas de la antigüedad eran Circe, Medea o las Sibilas de los griegos.
Al principio de los tiempos la bruja era la única que se encargaba de la salud en los pequeños asentamientos y solía ejercer de partera. Sus conocimientos eran trasmitidos oralmente de madres a hijas. A lo largo de los siglos los emperadores, reyes, papas, nobles, etc. consultaban a estas curanderas que se valían de la naturaleza para elaborar sus medicinas. Muchas utilizaban patas de araña, ancas de rana, alas de murciélago, piel de serpiente, excrementos, pero también distintos tipos de plantas a las que en la actualidad también se les atribuyen cualidades terapéuticas y curativas. Sigue leyendo


